Durante la conversación, el Dr. Durántez explicó que el verdadero reto no es únicamente aumentar la esperanza de vida, sino lograr que esos años adicionales se vivan con salud, autonomía y funcionalidad. En este sentido, señaló que las próximas décadas estarán marcadas por un incremento sin precedentes del número de centenarios y que incluso podríamos ver a algunos miembros de la generación del baby boom alcanzar edades de entre 125 y 130 años gracias a los avances científicos y médicos.
El especialista destacó que la medicina de la longevidad se basa en identificar y actuar sobre los procesos que conducen al envejecimiento antes de que aparezca la enfermedad. Para ello, resulta fundamental el análisis de biomarcadores, la detección precoz de factores de riesgo y la implementación de estrategias personalizadas centradas en la prevención.
El Dr. Durántez también alertó sobre el creciente número de productos y tendencias que utilizan el concepto de longevidad sin suficiente respaldo científico. Frente a las promesas milagrosas, defendió una medicina basada en la evidencia, recordando que los avances reales requieren tiempo, investigación rigurosa y una visión integral de la salud.
La entrevista pone de relieve una idea central en el trabajo del Dr. Durántez: la longevidad del futuro no dependerá de una solución única, sino de la combinación entre ciencia, prevención y hábitos sostenibles capaces de preservar la salud durante más años.